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Artículos de opinión

26J, un cambio imprescindible

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Hemos sufrido un largo período de austeridad y recortes que han supuesto, entre sus consecuencias, el empobrecimiento de una parte importante de la población y el significativo deterioro de los servicios públicos. Circunstancias que se han agudizado en la etapa de Mariano Rajoy al frente del Gobierno central. A lo que, en el caso de Canarias, se suma el permanente maltrato a las Islas por parte del Ejecutivo del PP en sus más de cuatro años de mandato.

 

Día para la gente de Canarias

Siempre he destacado la importancia de que contemos con una festividad común de toda Canarias. Un salto cualitativo en relación a las conmemoraciones locales y insulares. De carácter laico y que celebra la construcción de nuestra primera oportunidad de autogobierno, tras siglos de colonialismo y de centralismo, a principios de los ochenta del pasado siglo, cuando se constituyeron el primer Parlamento y el primer Gobierno de Canarias.

 

Participación y democracia

Una de las preocupaciones más extendidas ante las próximas elecciones generales del 26 de junio es el nivel de participación ciudadana en las mismas. Existe el temor de que la cercanía de los comicios del pasado mes de diciembre y, sobre todo, el fracaso de los partidos, al no haber logrado ponerse de acuerdo y conseguir formar Gobierno, lleve a un aumento de la abstención.

 

Claves de la ley del suelo

No vamos a descubrir ahora la importancia que para Canarias tiene la preservación de su territorio y de su medio ambiente. Desde el estricto plano económico al de la propia identidad como pueblo. El aprecio del medio por nuestra gente se ha expresado en numerosas ocasiones. En masivas movilizaciones como las de Veneguera, El Rincón, Vilaflor y, más recientemente, contra las prospecciones petrolíferas.

 

Vivienda, derecho vulnerado

Una de las imágenes más dolorosas de la crisis económica ha sido el forzado desalojo de familias de sus hogares. Personas que se quedaban sin sus casas por no poder hacer frente al pago de las hipotecas o por dejar de abonar sus alquileres. En unos casos por perder el empleo y en otros, aún trabajando, por ver considerablemente reducidas sus nóminas, los pobres con empleo que tanto han aumentado en los últimos años.

 


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