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Gobierno en minoría y sin resultados

El recién celebrado el debate sobre la nacionalidad canaria ha confirmado que Canarias tiene un Gobierno precario, en minoría, con escaso apoyo parlamentario y social. Con un presidente que acudió al mismo con pocos resultados que mostrar y tuvo que recurrir a la presentación de planes de futuro, casi como si se tratara de una investidura. Con una oposición plural que es hoy mayoría y que, a través de decenas de propuestas de resolución aprobadas, marcó la agenda del Ejecutivo en muy variados asuntos.

El debate confirmó la parálisis en los asuntos que dependen del Gobierno: la sanidad, la educación y los servicios sociales. Lo que llevó hace una semanas a la mayoría del Parlamento, a todos los grupos menos el de CC, a marcarle, a través de una moción, un listado de deberes sobre cómo debe abordarse la grave crisis de la sanidad, con actuaciones concretas sobre mejora de la asistencia sanitaria, propuestas sobre personal del Servicio Canario de la Salud (SCS), planificación, organización y gestión y, especialmente, medidas dirigidas a garantizar la suficiencia financiera.

El presidente, Fernando Clavijo, persiste en utilizar la sanidad como elemento de gresca política, filtrando documentos y reiterando acusaciones al anterior consejero. Cuando Clavijo es el principal responsable al descapitalizar y desorganizar la sanidad. Cuando pudo dedicar recursos –del crédito extraordinario o del antiguo Impuesto General por el Tráfico de Empresas (IGTE)- para reducir las listas de espera o los colapsos de las urgencias, y se negó frontalmente a hacerlo. Además, rebajó impuestos de forma indiscriminada.

Otro tanto sucede con unos servicios sociales incapaces de dar respuesta a una sociedad con elevados niveles de desempleo y pobreza, con los salarios más bajos y las menores pensiones del conjunto de las comunidades autónomas. Con una aplicación de la dependencia que, pese a la mejora en 2016, sigue siendo la peor del conjunto del Estado. Así como la inexistencia de una política de vivienda que facilite el acceso a un hogar a miles de familias canarias que no pueden hacerlo en el mercado libre. Clavijo no hizo la menor mención al plan contra la pobreza ni a los problemas de la vivienda.

Precariedad

No hay razones para la autocomplacencia del Ejecutivo. Aunque la economía ha mejorado y repuntado el empleo, hay un 25% de paro y el empleo generado es en su mayor parte precario. Tanto que, entre las personas en situación de pobreza, hay miles de trabajadores y trabajadoras con sueldos de miseria, que no permiten afrontar los elementos básicos para una vida digna.

En turismo va bien lo que no depende del Gobierno. Seguirá siendo el gran motor económico, con cifras similares a las del pasado año, porque siguen los problemas de inestabilidad política e inseguridad en algunos de nuestros competidores. Sin que aquí se aborden las tareas de renovación, rehabilitación, formación y diversificación, de apuesta por la sostenibilidad y, también, de un mayor impacto de los beneficios del turismo en la sociedad y en la calidad del empleo, rompiendo con la actual espiral de precariedad y bajos salarios.

La industria continúa perdiendo peso en el Producto Interior Bruto (PIB) del Archipiélago, reduciendo el número de empresas y de empleos. Persiste el completo olvido de la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i), con bajos presupuestos y penosa ejecución. La agricultura, pese a la buena voluntad del consejero del ramo, está en el 1,5% del PIB. La diversificación económica ni está ni se le espera.

Bronca

El actual Ejecutivo ha dilapidado sus primeros dos años por la bronca, los enfrentamientos, las deslealtades de CC con el que fuera hasta el pasado mes de diciembre su socio; una situación en la que tiene responsabilidades directas, que no puede eludir aunque lo intente, el titular del Ejecutivo que, desde un principio, hizo lo posible y lo imposible para provocar, humillar y forzar la salida del PSOE.

Un Gobierno que, asimismo, ha resucitado las esencias del insularismo y que coloca a los territorios por encima de las personas. Canarias no es solo una suma de islas sino un proyecto común de dos millones de personas que viven en distintos territorios. El Fondo de Desarrollo de Canarias (Fdcan) es un fracaso en esa construcción de país, con recursos económicos que debieron dedicarse a la sanidad, a la educación y a la dependencia para todos los canarios de todas las islas; y no a satisfacer intereses partidistas mediante prácticas clientelares.

Un Gobierno que ha construido una Canarias donde los poderes fácticos influyen más que los ciudadanos y ciudadanas, como confirman las leyes desarrollistas para las islas verdes, el proyecto de ley del suelo y el de la reforma turística; que calla ante declaraciones empresariales que cuestionan el Parlamento y la democracia ante las que no cabe silencio alguno.

El debate concluyó con la votación de las resoluciones. De las 85 de NC que aceptó la Mesa, 78 fueron aprobadas. Entre ellas, laque apuesta por reformar el sistema electoral en las Cortes Generales, modificando la actual disposición transitoria y culminando el proceso con una ley en el Parlamento canario para su entrada en vigor en 2019, que contó con el apoyo de PP, PSOE y Podemos, frustrando el intento de bloqueo de CC que, una vez más, está dispuesta a sacrificar el autogobierno poniendo por encima el mantener el actual sistema electoral.

Así como la que declara “persona non grata” al presidente de Repsol, Antonio Brufau, por sus declaraciones irrespetuosas con la ciudadanía y las instituciones canarias.Otras propuestas de resolución de NC que contaron con el apoyo unánime de la Cámara hacen referencia a la reforma de la financiación autonómica, separando el Régimen Económico y Fiscal (REF) de la misma y posibilitando acceder al Fondo de Competitividad; a que Canarias se sitúe en la media de inversión en la ley de presupuestos generales del Estado, y al cumplimiento del Ejecutivo central de los aspectos económicos del REF. Igualmente, es muy significativa la mayoría aglutinada en torno a la negativa a que se deroguen las directrices generales que promueve el Proyecto de Ley del Suelo de Canarias del Ejecutivo. Y una decena de resoluciones vinculadas a la mejora de los servicios públicos.

En definitiva, se demostró, una vez más, que a este Gobierno débil y precario, la plural oposición puede marcarle el rumbo que debe tomar la política canaria para salir de la actual y grave parálisis.

Román Rodríguez es portavoz parlamentario y presidente de Nueva Canarias.