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El ‘brexit’, consecuencias para Canarias

La salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), más conocida como brexit, genera una enorme incertidumbre y preocupación. Tendrá graves consecuencias internas para los británicos pero también, por su gran potencia económica, para el conjunto de la Unión. Afectará, además, a Canarias, donde el turismo británico es muy importante y en la que buena parte de nuestras exportaciones hortofrutícolas tienen como destino el Reino Unido.

 

Europa no atraviesa su mejor momento. Hemos pasado de una Europa que generaba ilusión a otra que, desgraciadamente, genera decepción, pese a ser uno de los pocos espacios mundiales con elevado nivel económico y cultural, democracias consolidadas y avanzados derechos sociales y libertades. Pero, también, con profundas desigualdades que se han ido ahondando y consolidando.

 

El valor de la unidad europea se resiente mientras avanzan las ideas conservadoras y el ultranacionalismo, que se vuelca en los estados nación sin el menor interés europeísta. A lo que ha ayudado la desprotección y el temor que han causado las políticas de austeridad y recortes aplicadas durante la crisis, que han empobrecido a una parte de su población y mostrado su enorme vulnerabilidad.

 

Las expresiones políticas de ese movimiento antieuropeo se sienten especialmente en Hungría y Polonia, donde gobiernan formaciones populistas extremistas. Pero también en partidos de su misma órbita, como Alternativa por Alemania o la Agrupación Nacional de Le Pen (antiguo Frente Nacional) en Francia, con significativo peso electoral. Asimismo, con los que han promovido el brexit. Varios sondeos pronostican a la ultraderecha y a los euroescépticos una representación por encima de los 150 escaños en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo.

 

El brexit es una decisión, adoptada en referéndum en junio de 2016, que genera un alto impacto interior y se expande al conjunto de Europa. Nos estamos refiriendo a uno de los más potentes estados de la UE. En el que el 51% de sus importaciones procede de la Unión Europea y el 47% de sus exportaciones las realiza a países de la Unión.

 

Efectos negativos

Una salida acordada y ordenada del Reino Unido, como estaba apuntada inicialmente en el acuerdo entre su Gobierno y la Comisión Europea, parecía el marco más razonable y con menos efectos negativos para las partes. Permitía su presencia en la UE hasta 2020, posibilitaba mantener su aportación al presupuesto comunitario (casi 11.000 millones de euros), así como su mantenimiento en el mercado único y en el espacio aéreo común.

 

Por el contrario, una salida dura, rupturista, que no se sabe cómo acabará, impactará, en primer lugar, en la economía del propio Reino Unido y en el bolsillo de sus ciudadanos y ciudadanas, donde el retroceso va a ser evidente. Algunos informes señalan que un tercio de las empresas británicas podrían abandonar el país. Una parte ya ha iniciado los trámites para su traslado y tendremos problemas muy serios el resto.

 

Con relación a Canarias son varios los asuntos que se pueden ver afectados por el brexit. En el caso del sector exportador agrícola, tenemos la mitad del hortofrutícola -49% en los tomates y 57% en los pepinos- comprometido con el Reino Unido. Al convertirse en país tercero de la UE, se perderían las ayudas al transporte y a la comercialización. Además, importamos de allí más del 80% de las papas de consumo y un porcentaje también importante de las de siembra.

 

El impacto en nuestro principal sector, en el turismo, sería asimismo muy significativo. Primero por el retroceso de la economía británica, en lo que hay estimaciones muy diversas. Desde quienes apuntan a la retracción de un punto del PIB hasta los que llegan a pronosticar seis puntos en la reducción de la riqueza. La más que previsible mayor devaluación de la libra va a reducir la capacidad de compra de los británicos y, por tanto, dificultará su salida para hacer turismo.

 

El turismo procedente del Reino Unido supone el 33% de visitantes totales a las Islas, alcanzando en Lanzarote el 44,7% y, en Tenerife, el 35%. Y un tercio del gasto turístico total (origen y destino). Su reducción tendría efectos en la economía canaria y en el empleo. Además, las compañías aéreas con capital mayoritario británico también se verían afectadas, entre ellas Iberia y otras de bajo coste con singular incidencia en el traslado de turistas a nuestro Archipiélago.

 

Por otra parte, varios miles de canarios y canarias, que se encuentran en el Reino Unido por razones de trabajo y de estudio, pasarían a ser considerados extranjeros, con consecuencias en sus permisos de trabajo, en la elevación del coste de sus estudios y en la asistencia sanitaria.

 

Ante semejante incertidumbre, el Gobierno canario creó en octubre de 2016, una comisión de trabajo de seguimiento y evaluación de las consecuencias en Canarias de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, lo que valoramos. Pero, además, el Ejecutivo tiene que actuar con determinación y de forma coordinada con las autoridades españolas y europeas. Manejando toda la información posible, apuntando las propuestas operativas y actuando con extrema prudencia.

 

IGIC

Una prudencia que no ha tenido el presidente canario cuando ha anunciado la eliminación del IGIC a la actividad turística en el particular caso de los visitantes británicos. Para la devolución del IGIC y del IVA a las compras efectuadas por extranjeros no comunitarios no hace falta legislar nada, ya está determinado. Pero esto es bien distinto a establecer un acuerdo bilateral de eliminación del IGIC del conjunto de la actividad turística para una nacionalidad en exclusiva, legalmente dudosa, que compromete los ingresos fiscales de Canarias, que se verían notablemente reducidos, y el propio mercado único. Parece más una ocurrencia que otra cosa.

 

La crisis originada por el brexit pone en evidencia, una vez más, nuestras debilidades económicas y nuestra enorme dependencia del exterior. Con un modelo económico escasamente diversificado y muy dependiente de pocas actividades. La previsible caída de la economía británica arrastrará al conjunto de Europa y puede hacer mucho daño en economías tan frágiles como la canaria.

 

La sombra de una nueva crisis se cierne sobre Europa. En estas circunstancias, hay que ser más cauteloso y responsable que nunca ante situaciones externas que pueden impactar negativamente en las Islas. Pueden tener graves consecuencias las rebajas fiscales irresponsables y oportunistas o la ausencia de políticas turísticas por parte del Gobierno. Las decisiones en materia económica y fiscal deben ser reflexionadas y justas, y no buscar el aplauso fácil que se puede tornar, en un corto período de tiempo, en nuevas y crecientes dificultades para lo público, en nuevas decepciones ciudadanas, en el crecimiento de la desafección sobre la economía, la política y la democracia.

 

Román Rodríguez es portavoz parlamentario y presidente de Nueva Canarias.